CARTAS A UN AMOR EN EL OLVIDO...

Señales...
Poquito a poco dejé de buscarte entre la multitud como tantas veces hacía al pasear por nuestras calles, ensordeció tu dulce voz en mi cabeza y desdibujé tu sonrisa y tu mirada en mi recuerdo... Poquito a poco desistí de buscar tu coche de camino al trabajo intentando un cruce cómplice de sonrisas. Simplemente desapareciste y vi tu silueta diluirse entre la niebla. No estás, hace mucho que no estás. Y no estás en ninguna parte ni rincón de mi pequeño mundo. Desapareciste como si te hubiera tragado la tierra. Y aún así, cuando más parece que todo quedó atrás y en el olvido, hay días como hoy en los que de nuevo vuelves y como si no me hubiera quitado la costumbre, sin querer te busco a la salida del trabajo, intentando encontrarte fuera del bar como tantas otras veces, esperando a poder verme por sorpresa y regalándome una preciosa sonrisa que me dejaba hipnotizada y alegraba mi alma... Pero hoy sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo como un bofetón en la cara o un chorro de agua fría sobre mi piel. Me dí cuenta de que ya no estás. Por alguna razón hoy la vida ha querido recordármelo e insistir en ello. No estás no.


No sé si quiero verte, tal vez sea mucho mejor así, sé que la vida siempre tiene razón tal y como hace que sucedan las cosas, y seguramente por ello nos impide encontrarnos por ninguna parte. Tal vez verte sería hacer brotar esa llama nuestra al resoplar el viento sobre las cenizas que aún quedan. Tal vez no. Tal vez nos miraríamos como dos extraños que han dejado de conocerse y la llama se haya apagado para siempre. No sé si quiero verte, no. Porque verte sería recordar momentos de amor y de dolor que ahora guardo bajo llave en un cajón y no quiero volver a abrir. Y a pesar de todo eso, hoy te he buscado para encontrarte allí, mirándome a los ojos y sonriéndome como entonces... Por un instante se me olvidó que ya no estás ni estarás. Y de nuevo la resignación y la realidad de seguir en mi nuevo camino, alejándome de tí y viendo tu silueta desdibujarse entre la niebla...





Mi Maldita Debilidad...


Siempre serás mi maldita debilidad, siempre bastará escuchar tu nombre o leer cuatro palabras tuyas para emocionarme como una niña... Qué clase de influjo ejerces sobre mí que a pesar del tiempo, la distancia y la ausencia provocas ese remolino de sentimientos dentro de mi corazón? Sólo tú consigues emocionarme de esta manera, tal y como entonces hacías con la presencia de tu alma. No hay una explicación lógica más allá del sentimiento para esta realidad...Y con un soplo desmontas mi fortaleza que tanto tiempo he tardado en construir, simplemente con esas cuatro palabras destruyes mis muros y entras directamente en mi corazón. Es absurdo preguntarse las razones de nuestra historia y el por qué nos eligió a nosotros a estas alturas. En realidad la mayoría de las personas son incapaces de entender lo que fuimos porque tienen una idea completamente equivocada del amor. Amar es todo lo contrario a creer que la persona amada es de tu posesión, porque en el concepto de amar no está incluido el egoísmo, sino todo lo contrario, la bondad y el dar sin condición. No poseemos a nadie, sólo podemos formar parte de su vida y entrar dentro de su alma, y eso es algo que no se puede evitar. Cuando te toca profundamente y el corazón y este se abre ya no hay vuelta atrás. 


Sé que me amabas, así lo sentía, más de lo que nunca nadie ha podido llegar a transmitirme ese sentimiento, a pesar de los prejuicios y las voces de esta hipócrita sociedad. Y lo sé porque todo se convertía en belleza cuando estábamos juntos y era imposible pensar que eso podía ser malo, ¿ cómo puede ser malo el amor? ¿Cómo podía hacer daño a los demás algo tan hermoso? Pero hubo daño, mucho daño en las personas que no lo merecían y que eran importantes en la vida de ambos. No había opción, había que elegir. Y elegir era difícil. ¿Era justo renunciar a toda una vida y hacer daño a tantas personas por un nuevo sentimiento? ¿Era justo abandonar ese mismo sentimiento, abandonándose y traicionándose  a uno mismo? ¿Hasta qué punto se puede renunciar al amor por no hacer daño a los demás? ¿ Hasta qué punto puede el dolor ajeno afectarnos tanto que nos sea imposible lograr la felicidad? Se requería de mucha valentía y tener muy claro los pasos a dar. Y cómo era de esperar ganó la costumbre y la tradición, quedándonos a medias para siempre, faltando en nosotros ese pedacito de nuestro ser que jamás podríamos rellenar con nada. Comprendí que se puede amar a varias personas a la vez de manera diferente y lo acepté desde el principio, pero es algo casi imposible de hacer entender a la gran mayoría de personas. Y a la larga yo misma me di cuenta de que necesitaba un amor completo y contigo jamás lo podría tener. Aunque nuestras vidas sigan sus respectivos cauces nada ni nadie podrá robarnos los recuerdos que han quedado grabados en nuestra piel y nuestra alma. Formaremos parte el uno del otro para el resto de nuestros días, eso es algo que nadie nos puede arrebatar. Por eso mi alma llora o ríe cuando de nuevo despiertas en mí, a pesar de que otros amores pasen por mi vida, tú siempre estarás en lo más hondo de mi corazón. Fue intenso y verdadero, y aunque los dos estemos felices hoy, en los días de viento los recuerdos revolotearan sobre nuestras cabezas y caerán en forma de hojas , en los días de lluvia nos empaparemos de ellos y en las noches de luna llena veremos nuestro reflejo sobre el mar, como un espejismo que desaparecerá al llegar el alba y la ciudad amanezca de nuevo…







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