REFLEXIONES EN MI MAS PURA ESENCIA DE MUJER

No había otra opción, tuve que ser tan fuerte, tuve que luchar y seguir caminando tanto sin mirar atrás que, cuando por fin pude detenerme y encontrar algo de paz, salieron las verdaderas heridas que dormían profundamente en mi interior. El desafío exterior me fue mucho más fácil que enfrentarme a tales heridas, crecer y madurar. Hoy sé que en el fondo de todo ello está el deseo de ser salvada por alguien, como en los cuentos de princesas indefensas que nos enseñaban de niñas, como estando en los brazos de papá. Fuimos educadas para la dependencia, por ello nos es tan difícil asumir la libertad con todas las consecuencias y cuando la tenemos no sabemos cómo manejarla en muchas ocasiones... Debemos aprender a perder miedos, querernos y defendernos por nosotras mismas desde dentro para lograr nuestra autonomía. Sólo así lograremos esa felicidad que tanto soñamos y podremos compartirla con quien realmente queramos.
 
La vida tiene un sinfín de etapas que te ayudan a evolucionar. Estoy convencida de que en cada uno de los momentos de ellas aparecen las personas idóneas para ayudarte en las transformaciones. Hoy estoy de nuevo aquí, sola, contemplando el maravilloso paisaje que el mar le ofrece a mis ojos, respirando vida a través de la brisa, sintiendo su aroma en mi cara. Hoy de nuevo aparco los momentos de disfrute, risas y bailes para centrarme en mí misma y reflexionar.  Es necesario e imprescindible parar el tiempo por instantes para hablar con uno mismo, detenerse y redirigirse en el camino que llevamos si algo no va del todo cómo esperábamos. Siempre sucede algo que nos hace recapacitar y preguntarnos ciertas cosas cuando más perdidos nos encontramos… tal vez aparezca alguien de repente, tal vez una simple señal, un recuerdo, un olor, un detalle que nos devuelve a la realidad y a nuestra más pura esencia. Si de nuevo miramos dentro de nosotros, en lo más profundo se hallan todas las respuestas. Normalmente tras las reflexiones hacemos una selección de lo que queremos en nuestras vidas. Podríamos resumirlo en algo tan simple como el abanico de posibilidades que tenemos cuando nos vamos de compras. Vamos probando hasta sentir como alguna de esas probabilidades encaja en nosotros como si nos perteneciera desde siempre… a veces dudamos y elegimos lo equivocado, a veces nos damos cuenta tarde, cuando devolver lo que hemos adquirido supone muchas más complicaciones que quedárnoslo. Tal vez nos dejamos impresionar por el primer golpe de vista y hasta que tuvimos que hacer un real uso de ello no vimos que no era para nosotros. Sea como fuere, seguramente ese hecho nos llevará a otros que si sean los adecuados, sea como fuere, nos servirá para aprender algo más sobre nosotros…

He estado y estoy viviendo una etapa de sensaciones. Anteriormente había estado sumergida en sentimientos. 
La diferencia entre una sensación y un sentimiento es que la sensación es algo mucho más físico y químico, algo que percibes a través de los sentidos y puede llegar a ser muy fuerte y arrasador... Hay sensaciones que te envuelven de los pies a la cabeza con una magia que no comprendes, te arrastran deseos que erizan la piel, revolucionan el cuerpo y nublan los sentidos… Un sentimiento es algo mucho más profundo. Algo que nace desde el interior. Algo que no surge de la nada sino a través de todas esas sensaciones y vivencias que nos han ido sucediendo . Nace de llegar a ver la esencia de las personas y de las huellas que dejan en nosotros cuando se van… Suele pasar que, después de una etapa dolorosa y de cambios, estemos bloqueados en ese sentido y nos apetezca mucho más quedarnos en la superficie, en lo más simple y fácil. Lo más probable es que atraigamos a personas y situaciones que nos lleven a estas sensaciones y nos quedemos ahí. Pero cuando más lejos estamos y menos queremos volver a todo el otro mundo, de repente algo cambia y nos sentimos vacíos, nos falta el aire y sin darnos cuenta nos vemos perdidos como un barco a la deriva

Hoy hablé con alguien muy especial que surgió de la nada, alguien que me hizo volver a las profundidades de mi ser y abrirle el corazón. Ese alguien me ha hecho comprender que no podré ser completamente feliz hasta que yo misma decida unir todas las partes de las que se compone mi esencia, todo lo que soy en uno, sin dividir, sin ocultar ni poner barreras al dolor. Ser yo misma puede que no me haga tan popular, puede que no guste a la mayoría de personas, pero las que estén a mi lado y se queden serán las que me quieran de verdad. Soy mujer sensual y pasional, soy mujer luchadora y guerrera, pero no por ello insensible, sino todo lo contrario. Algunas personas confunden y malinterpretan mi alma transparente con ser una mujer fácil. Soy sincera y clara, con ideas abiertas, pero sin ninguna maldad. Siempre lo di todo sin pensar en nada más, siempre abrí mi corazón de par en par y entregué lo mejor de mí. Siempre intenté ayudar a quien lo necesita a cambio de nada simplemente porque me hace feliz.
He cometido muchos errores, me he equivocado y perdido muchas veces, pero cuando te das cuenta de que hacer daño a los demás con ello es fallarse y decepcionarse a uno mismo comprendes la importancia de medir tus actos antes de volver a reincidir. Cuando el dolor por ello te supera, te vence y te derrota, no te queda otra que reconocer, asumir consecuencias y aprender de todo ello para seguir. Reconozco que soy tan imperfecta que a veces ni yo misma se comprender el porqué de mis errores, pero me esforzaré a diario en ser mejor persona. Solo los que me vean y comprendan permanecerán a mi lado, junto a mi esencia.










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